Justo después de que se filtraran noticias en mayo de que la Corte Suprema planeaba anular el caso Roe contra Wade, Liz Lebrón y sus colegas notaron algo inusual: un incremento en la información falsa y engañosa sobre el aborto que se compartía en español en las redes sociales.

"El aborto no estaba realmente en nuestro radar", dice Lebrón, quien supervisa investigaciónes para el Laboratorio Latino Antidesinformación. "Luego, después de la filtración, empezó a surgir, y no ha disminuido".

El laboratorio, un proyecto de la organización nacional de registro de votantes Voto Latino y el grupo progresivo Media Matters for America, se lanzó en 2021 para combatir la desinformación sobre la COVID-19 y las falsedades electorales dirigidas a los latinos.

Lebrón dice que la desinformación que está viendo abarca toda la gama: desde mensajes que dicen que el aborto ya no es legal en un estado donde de hecho sigue siendo legal, hasta aquellos que dicen falsamente que el procedimiento no es seguro y puede provocar daños o la muerte. Las falsedades son compartidas por cuentas con decenas de miles de seguidores, dice.

El aborto es seguro y un componente esencial de la atención médica integral, según el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos. Con la anulación del caso Roe a partir del 24 de junio, los estados individuales determinan el acceso al aborto, el cual permance legal en la mayoría de los estados de EE. UU.

De acuerdo con Lupe Rodríguez, directora ejecutiva del Instituto Nacional de Latinas por la Justicia Reproductiva, los miembros de la comunidad comúnmente ven mensajes en las plataformas de redes sociales WhatsApp y Facebook, donde la política para combatirla desinformación en español con frecuencia se queda corta.

Y esta desinformación no solo se está difundiendo en las redes sociales.

En los últimos meses, los médicos y defensores de los derechos reproductivos dicen que han visto un aumento en la información errónea relacionada con el aborto que se repite en las conversaciones entre las comunidades latinas a las que prestan servicios. A algunos les preocupa que esta avalancha de mensajes falsos pueda disuadir a las latinas embarazadas de buscar atención médica cuando la necesitan, incluso en lugares donde el aborto sigue siendo legal.

"Nos lo dicen los activistas comunitarios locales. Lo escuchamos de aliados con quienes trabajamos en la región", dice Rodríguez, quien encabeza una red de activistas comunitarios en Florida, Texas, Virginia y Nueva York.

Rodríguez dice que no toda la información incorrecta se está difundiendo con intención maliciosa: Las leyes están cambiando en muchos estados, y algunas personas simplemente comparten rumores que creen que son verdaderos.

"Las personas están confundidas sobre cuáles son las leyes en su propio estado o a dónde pueden acudir para obtener información o atención médica", dice Rodríguez. "Y eso hace que sea mucho más fácil difundir información errónea".

Sin embargo, ella y otras personas dicen que quienes se oponen al derecho al aborto están aprovechando la confusión al publicar deliberadamente falsedades.

Lebrón dice que parte de la desinformación que ha encontrado parece deliberadamente diseñada para impulsar a los votantes.

Cita, por ejemplo, una publicación en las redes sociales de un grupo llamado Floridanos con Marco que tiene como objetivo a la representante Val Demings, la candidata demócrata al Senado que se postuló contra el Senador Republicano Marco Rubio en Florida. La publicación afirma falsamente que Demings apoya el financiamiento de abortos con dinero de los contribuyentes hasta el momento del nacimiento. "Y es como, oh, Dios", dice Lebrón. En realidad, Demings apoya el derecho al aborto hasta la viabilidad del feto, que los médicos suelen situar en torno a las 24 semanas de embarazo.

Las encuestas muestran que el aborto ha aumentado en importancia entre los votantes latinos en los últimos meses. La mayoría de los votantes latinos apoyan el derecho a un aborto legal, pero otros no lo hacen o están indecisos. Lebrón dice que parte de la desinformación tiene como objetivo influir en los votantes que se consideran en juego.

A pesar de las campañas de desinformación, durante las elecciones intermedias los votantes optaron en general por proteger el derecho al aborto, en aquellos estados donde la medida apareció en la boleta electoral.

Otras falsedades deliberadas, dice Lebrón, "están diseñadas para disuadir a las personas de buscar la atención [aborto] que necesitan".

Ena Suseth Valladares, directora de programas en California Latinas for Reproductive Justice, dice que su grupo ha localizado parte de la desinformación sobre el aborto en los centros de crisis para embarazos situados en comunidades latinas de bajos ingresos en el estado. Dice que estos centros a veces ayudan a las personas a inscribirse para recibir asistencia alimentaria o proporcionan pañales o fórmula gratuitos, pero su misión es prevenir los abortos al persuadir a las mujeres a que lleven sus embarazos a término.

Valladares dice que ha escuchado a miembros de la comunidad latina que visitaron centros de crisis para la detección del embarazo y se les dijo que, si se someten a un aborto, podría aumentar su riesgo de infertilidad futura, lo cual no es cierto, según el Colegio Estadounidense de Obstetricia y Ginecología. Las encuestas han descubierto que los centros de embarazo en crisis con frecuencia hacen afirmaciones falsas que vinculan el aborto con efectos adversos para la salud.

"Así comienza el rumor", dice Valladares. "Y luego ese miembro de la comunidad lo transmite a otros familiares y amigos".

La Dra. Melissa Simon, obstetra y ginecóloga latina de Northwestern Medicine en Chicago, dice que la desinformación generalizada está generando miedo entre las pacientes latinas de habla hispana que acuden a ella a solicitar un aborto. A pesar de que Illinois es un refugio seguro para el aborto, dice que las pacientes le han dicho que temen que la realización del procedimiento implique un peligro legal.

"Veo pacientes que temen las repercusiones de hacerse un aborto no solo para ellas, sino para su familia y sus seres queridos", dice.

Simon dice que recientemente atendió a una adolescente embarazada que vino a verla con su madre, que es una inmigrante indocumentada. La hija tenía miedo de que, si se sometía a un aborto, de alguna manera ello podría hacer que su madre fuera detenida o incluso deportada.

A Simon le preocupa que tales miedos impidan que las personas busquen atención médica cuando la necesiten; por ejemplo, si tienen complicaciones por un aborto con medicamentos o por un embarazo ectópico que ponga en riesgo su vida. Le preocupa que esto pueda provocar más muertes relacionadas con el embarazo para las latinas, las cuales han aumentado en los últimos años.

"Esta desinformación desenfrenada y el hecho de aprovecharse de los grupos de la población más vulnerables que tenemos —personas que ya tienen bajos recursos y miedo— es un verdadero problema", dice Simon.

Los defensores luchan contra la avalancha de desinformación. Por ejemplo, el Instituto Nacional de Latinas por la Justicia Reproductiva organiza transmisiones en vivo con noticias sobre el aborto y capacita a los organizadores locales sobre cómo contrarrestar la información errónea, tanto digital como de boca a boca, en sus comunidades.

En cuanto a Simon, está abordando el problema paciente por paciente. "Es muy importante que dotemos a nuestros pacientes y a sus seres queridos de información de salud precisa", dice, "porque así es como se propaga a través de la red".

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